Visibilidad de punta a punta antes del primer pico
El estado de cada pedido vive en un solo lugar desde el lanzamiento, no después de que el volumen desborde al equipo. Fue la razón principal de los socios para arrancar antes de salir al aire.
Manufactura·Miistyc
Cómo Miistyc conecta su tienda, su pasarela, su contabilidad, su transportadora y su WhatsApp bajo un orquestador que sabe en qué va cada pedido, antes de que el volumen crezca.
Miistyc es una marca de alimentos (granola y afines) con planta de producción propia que salió al mercado en septiembre de 2026 y vende 100% en digital: tienda en Shopify, tráfico por redes sociales y atención por WhatsApp, sin punto físico.
Antes de vender el primer paquete ya tenía cinco herramientas: Shopify para la tienda, Mercado Pago para cobrar, Siigo para facturar, Envía para despachar y Jelou para el WhatsApp. Cada una hace bien lo suyo y ninguna sabe lo que pasa en la otra. Responder "¿en qué va mi pedido?" exigía abrir tres plataformas, el manifiesto de carga se firmaba en papel y el inventario se llevaba en un kardex a mano.
Los socios pusieron una condición clara: la experiencia debía sentirse humana, sin bombardear al cliente con avisos duplicados. Y querían resolverlo antes del lanzamiento, no después de que el volumen desbordara al equipo:
Construimos un orquestador de pedidos sin interfaz propia: el equipo sigue operando en Shopify y el orquestador escucha, consulta y actúa sobre las cinco herramientas. Cada aviso llega por webhook con firma verificada, se deduplica y mueve el pedido por su máquina de estados: creado, pago confirmado, facturado, en preparación, despachado, en tránsito, entregado.
El orquestador ya escucha a Shopify y Mercado Pago con el histórico importado (pedidos, pagos y guías reales) y corre en modo sombra: calcula el estado de cada pedido sin escribir todavía en Siigo ni hablarle al cliente, hasta que el equipo confirme durante una semana que lo que calcula coincide con la realidad. Siguen la facturación, los avisos por WhatsApp y el webhook de Jelou.
El estado de cada pedido vive en un solo lugar desde el lanzamiento, no después de que el volumen desborde al equipo. Fue la razón principal de los socios para arrancar antes de salir al aire.
El segundo aviso del mismo estado, el webhook repetido y la segunda factura del mismo pedido se rechazan en el esquema, no en una condición que alguien puede olvidar.
Al importar el histórico salió que ningún pedido traía documento de identidad y que las guías venían de cuatro transportadoras distintas. Resolverlo en modo sombra evitó facturar mal desde el primer día.
Al cruzar los tiempos del horno con los de las cámaras vimos qué tramos frenaban la línea y quién los sostenía. Las decisiones de planta dejaron de depender de la percepción del turno.
El inventario quedó fuera por decisión conjunta y las reversas se manejan con notas crédito manuales. Son 12 conexiones y 5 acciones, no las 19 del levantamiento inicial.
Levantamiento con los socios y los directores de área; mapeamos las 19 conexiones entre las cinco herramientas y cuáles ya existían.
Máquina de estados del pedido, siete reglas de negocio y los casos borde resueltos en reunión presencial: reversas, duplicados, novedades de la transportadora.
Funciones sobre Supabase con reglas de negocio probadas sin red, webhooks firmados, procesador por cron, vigilancia y consulta de estado.
Una semana comparando lo que el orquestador calcula contra la realidad antes de dejarlo escribir en Siigo o hablarle al cliente.
Siguen la facturación, los avisos por WhatsApp y las fases posteriores: suscripciones y buenas prácticas de manufactura en planta.